Sostenibilidad y medio ambiente

La sostenibilidad es muy importante en el diseño del Modelo Europeo de Producción. Y debe entenderse tanto en su aspecto medioambiental como en el económico y social. Veremos cómo se aplica este concepto en el sector del huevo europeo.

El del huevo es un sector que se ha tomado en serio el Modelo Europeo de Producción y que aplica desde hace tiempo los pilares fundamentales de la Política Agraria Común para una producción sostenible de alimentos. Pero además, tiene mucho que aportar en un entorno global para el lograr que se cumplan los objetivos de desarrollo sostenible establecidos por la FAO para los próximos años.

La avicultura de puesta puede desarrollarse con facilidad en todo el mundo con mínimas inversiones y conocimientos. A cambio, tiene un potencial enorme para combatir la pobreza y mejorar la calidad de vida del entorno rural, gracias a la posibilidad de obtener ingresos previsibles, frecuentes y que favorecen el bienestar físico y económico de muchas familias en todo el mundo.

Las gallinas se mantienen y reproducen con facilidad, aportan alimento diariamente para la economía doméstica y dan la oportunidad de vender los excedentes y obtener recursos que estabilizan los ingresos y mejoran la calidad de vida de forma casi inmediata.

El huevo es una excelente fuente de nutrientes de elevada calidad que ayuda a superar el hambre y la desnutrición. Se integra fácilmente en la dieta, se adapta a las preparaciones culinarias de cualquier país, religión y cultura gastronómica porque es un alimento aceptado globalmente, fácil de producir, conservar, preparar y consumir, y apto para todas las edades.

Los huevos son muy recomendables para mejorar el estado nutricional de niños, mujeres y ancianos, de quienes desarrollan una gran actividad física y de los convalecientes. Favorecen la buena salud de la población general gracias a sus numerosas propiedades. Además de huevos, las gallinas proporcionan carne, otro alimento valioso, al finalizar su etapa productiva.

La cría de aves para producir huevos es en la mayoría de países en desarrollo unaresponsabilidad de las mujeres, que suele hacerse en el corral de la casa. Ayuda a que la actividad femenina sea relevante en el aporte de alimentos e ingresos para la economía doméstica, y permite que las mujeres sean más autónomas para tomar decisiones económicas.

Cuando pasa de ser una actividad de autoconsumo a una actividad económica, la venta de huevos aporta ingresos para la economía familiar y promueve la estabilidad e independencia económica de sus miembros. Favorece la crianza de niños sanos y bien alimentados y la salud de las mujeres, su autoestima y autonomía y su reconocimiento social. En definitiva, la avicultura desarrollada como actividad económica es un factor de empoderamiento femenino que impulsa la igualdad de género, y la sostenibilidad social y económica.

En los países desarrollados, la actividad ganadera, y la avicultura en particular, está estrechamente ligada al entorno rural. Las granjas y las actividades relacionadas con ellas (agricultura, elaboración de piensos, clasificación y comercialización, transporte, servicios sanitarios y otros accesorios como transporte, mantenimiento, administración…) generan empleo estable, riqueza y permiten fijar la población en lugares en los que no suele haber muchas oportunidades de trabajo.

La producción de huevos se puede desarrollar en cualquier región, con granjas más o menos grandes, y más o menos tecnificadas. Por lo general son pequeñas y medianas empresas familiares vinculadas a la agricultura que producen, envasan y comercializan, lo que les permite aprovechar el valor añadido de la actividad, sin apenas intermediarios entre origen y destino.

La FAO ha definido 17 objetivos de desarrollo sostenible que pueden verse en el gráfico que sigue. En muchos de ellos la producción de huevos contribuye a que se avance en las líneas definidas. Por ello podemos decir que el sector es sostenible y contribuye al desarrollo sostenible en la producción agroalimentaria.

Las granjas de la Unión Europea aplican normas muy estrictas para que su impacto ambiental sea mínimo. Entre otras se refieren a cómo manejar las instalaciones, la alimentación y bebida y las deyecciones de las aves para aminorar las emisiones al medio ambiente y gestionar los subproductos y residuos de forma correcta. Las granjas de mayor tamaño tienen una autorización ambiental integrada, que indica que las autoridades han comprobado y revisan periódicamente su impacto en el medio.

En España el 92% de la producción de huevos se realiza en jaula, el sistema más sostenible.

Los indicadores de sostenibilidad de la producción de huevos española han mejorado en los últimos años gracias a los avances en la genética y nutrición de las aves, en la sanidad, el alojamiento y bienestar de las aves. Hoy las gallinas ponedoras producen de media un 23% más huevos que en los años 80.

El índice de conversión (consumo de pienso en g por g de huevo producido) está en torno a 1,80 (frente a 2 de hace unos años). Es decir, se produce un huevo con menos cantidad de alimento, lo que supone menor impacto ambiental y más eficiencia en el aprovechamiento de los recursos.

Las gallinas se alimentan con una mezcla de cereales, soja, vitaminas y minerales, que se prepara especialmente para que cubra las necesidades de la gallina en cada momento, según su edad y estado fisiológico.

La innovación en la alimentación animal favorece una producción de huevos con menos impacto en el medio ambiente: se usan enzimas que mejoran la digestibilidad de los alimentos y que permiten aprovechar mejor el fósforo, la celulosa y el nitrógeno; aminoácidos sintéticos, para ajustar la proteína de la dieta a las necesidades de las gallinas. Todo ello para mejorar el aprovechamiento de los alimentos y reducir pérdidas y consumo de materias primas. Los nuevos equipamientos de las granjas son muy eficientes en el uso del agua y de la energía. Todo ello contribuye a la mejora de la sostenibilidad medioambiental.

También la producción y el consumo de huevos son compatibles con una alimentación responsable. El huevo se produce de forma eficiente, no requiere de transformación industrial previa a su consumo, se conserva fácilmente, admite preparaciones culinarias básicas y no tiene apenas desperdicio. Su producción respeta el entorno: las aves pueden alimentarse con ingredientes variados y de proximidad, contribuyen a la fertilización del suelo agrícola y necesitan pocos recursos (agua, suelo, energía, materias primas) en relación a la calidad del alimento producido.

El huevo como alimento y el sector avícola de puesta son recursos de primer orden que favorecen el desarrollo económico sostenible, el bienestar y la salud de las personas en todo el mundo. Su papel es importante hoy y lo seguirá siendo aún más en el futuro. 

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